El Farolero de Praga

En mi afán por descubrir el mundo, esta vez tenía una nueva misión; encontrar el famoso hombre de la luz mágica de Praga, del que había leído y oído hablar y que solo aparece durante unos pocos días al año.

El Farolero de Praga

Desde hacía años que tenía ilusión por conocer Praga. La capital checa me era muy familiar, muchos compañeros y amigos viajeros me habían hablado mil veces sobre lo hermosa que era.

Normalmente lo primero que hago, a la hora de tener un destino ya decidido y comprado el transporte, es buscar información sobre él. Navegando en la red, encontré un dato muy curioso sobre algo que ocurre en las calles de Praga durante solo unos pocos días al año y claro, no podía dejar pasar la oportunidad de investigar el hecho y de ser cierto, poder verlo y vivirlo en primera persona. El descubrimiento que hice era algo que no me esperaba. Me puso los pelos de punta de la emoción que sentí, más abajo te cuento todo.

El Farolero de Praga

Una de las cosas, además de los mercadillos navideños y el puente de Carlos, que me llevó a visitar Praga era descubrir si lo que había leído sobre el hombre de la luz mágica, era cierto.

No lo dejé para mucho, el primer día, por fin, después de una larga y ajetreada jornada me aventuré por primera vez en las intrincadas calles adoquinadas de Praga, una ciudad que se ha ganado su lugar en el corazón de los viajeros y aventureros. Con mi mente abierta y ansiosa de absorber nuevas historias, me encontré inmerso en la atmósfera mágica de la capital checa. Aunque con la lengua fuera y casi corriendo, llegué a tiempo de poder conocer al curioso hombre y de ver su mágico trabajo.

Al ir en su busca no me fue difícil encontrarlo, unicamente guiado por mi intuición sobre donde estaría di con él nada mas llegar. De pie, esperando en una esquina en el lateral de la iglesia San Francisco de Asís, un poco apartado y escondido de la gente, vi a mi hombre. Aunque nunca lo había visto hasta entonces, enseguida lo reconocí. Pero no vayas a creer que tengo algún tipo de poderes, la verdad que tampoco tiene mucho mérito, pues como veras en la foto, su vestimenta es poco habitual.

El canoso hombre estaba solo, me dirigí hacia él con paso firme y me presenté, le pregunté su nombre, Jan Tater, me dijo. Pero te estarás preguntando ¿quién es Jan Tater? pues ahora te explico mas sobre este singular personaje símbolo viviente de la historia.

Te pongo en contexto; El puente Carlos, además de los muchos atractivos que tiene Praga es el único puente del mundo que aún conserva farolas con iluminación a gas. Es aquí donde entra en escena Jan Tater. Cada día, durante el adviento, en un bonito y mágico ritual, Jan Tater, el farolero de Praga, enciende manualmente todas las farolas del Puente de Carlos.

El Farolero de Praga
Jan Tater, el Farolero de Praga

Está curiosa atracción que rinde homenaje a la historia de Praga va destinada tanto a turistas como a locales y en general a todas las miles de personas que cruzan el puente y que se van sumando a Jan a lo largo de su recorrido con preguntas, fotos, aplausos…

Cada año, el cuarto domingo antes de Nochebuena, comienza el adviento. Período del año litúrgico cristiano que consiste en un tiempo de preparación espiritual para la celebración del nacimiento de Cristo y con él llega el gran trabajo del Farolero de Praga. Todos los días, más o menos a las cuatro de la tarde, en cuanto oscurece, Jan Tater o su compañero Jan Žákovec (se van turnando), el otro encargado de esta bonita labor, comienza a encender manualmente las lámparas a gas del Puente de Carlos, sin duda uno de los sitios más hermosos y visitados de Praga. Es en ese mágico momento cuando Jan se convierte, en una estrella para los turistas y en el Hombre de la Luz Mágica para mi.

El Farolero de Praga encendiendo una farola
El Farolero de Praga encendiendo una farola

Aunque yo durante varios días acudí a la cita y solo vi a Tater, se que ambos faroleros visten la misma indumentaria, una réplica de la que usaban los antiguos empleados a cargo de este servicio. Además del bonito atuendo portan consigo una larga vara de bambú con un gancho metálico en la punta. Con ella activan un sencillo mecanismo que al mismo tiempo que libera el gas activa un motor de alto voltaje que enciende la farola del puente y también las de la plaza Křížovnické.

En el pasado, los faroleros abrían la llave de gas y encendían la luz con una llama de fuego en el extremo de la vara. Entonces el encendido era totalmente manual, mientras que hoy es más complejo pero también más seguro, ya que tanto el mecanismo como los componentes impiden la fuga de gas y posibles incendios.

Detalle farola de Praga

A lo largo del recorrido, de apenas quinientos metros, la gente sigue a Jan como si del mismísimo flautista de Hamelin se tratase. Le van haciendo consultas, él, amablemente se presta a todo, incluso invita a los ilusionados niños y no tan niños, a ayudarle en la tarea de estirar de la vara. Cada vez que la luz se enciende recibe aplausos, muestras de afecto y le rodean para pedirle fotos, como te digo, una verdadera celebridad.

Aproveché los minutos de espera antes de que comenzase su trabajo para hablar con Jan Tatek. Me cuenta que lleva unos 6 años realizando esta actividad y que también trabajó en la compañía de gas de Praga.

Aunque no le pregunté por su edad, Tater, según mi percepción, debe andar en 70 años y he leído que su compañero, Jan Žákovec, que por cierto es altísimo, es el director del Museo de Gas de Praga.

Este desconocido museo cuenta con una interesante exposición de lavadoras y planchas a gas, radiadores de la época victoriana, tanques y antiguos medidores, y hasta uno de los primeros proyectores usados en los famosos espectáculos de Laterna Magika (Linterna mágica).

Cada año, aproximadamente diez millones de personas atraviesan el Puente Carlos, pero es durante la temporada navideña cuando esta actividad alcanza su punto culminante. Con la presencia de numerosos niños y la alegría palpable en el aire, este período se convierte indiscutiblemente en el más esperado por muchos.

Detalle de la base de las farolas de Praga

Cruzar los quinientos metros que tiene de longitud el puente Carlos, para una persona adulta y a paso medio, toma de tiempo menos de diez minutos, pero para el Farolero de Praga, mientras se emplea en su labor, necesita de al menos una hora y cuarto, a veces incluso más.

El trayecto siempre es el mismo, primero de ida desde el casco antiguo y luego de vuelta desde Malá Strana, hasta encender todas las farolas en ambas direcciones. Al igual que pasó conmigo, la demás personas suelen quedarse tan impresionadas que se van uniendo en su camino hasta tal punto que, por momentos, se hace bastante difícil ver a Jan entre la nube de celulares intentando inmortalizar el momento.

Farolero de Praga
La multitud tras el Farolero de Praga

Una de las preguntas que más se repite entre el público ahí congregado es si realmente las lámparas del puente son a gas. Eso, por alguna razón, a la gente nos resulta llamativo y bastante raro.

Jan contesta amablemente; Las lámparas son realmente a gas y empezaron a instalarse en Praga en 1848. Luego, a medida que avanzaban los años, las fueron reemplazando por iluminación eléctrica. Pero en 2002 la Municipalidad de Praga decidió, que lo más adecuado para un ciudad histórica como esta era, volver a instalar las lámparas de gas originales, añadiendo otro atractivo turístico a los muchos que ya tiene la ciudad de las mil torres. Decisión que bajo mi punto de vista, fue muy acertada. Es necesario preservar las tradiciones y costumbres tan bonitas y originales como esta.

Ese mismo año se realizó un acto para inaugurar la instalación de lámparas a gas a lo largo de todo el Camino Real, el mismo que recorrían a pie los reyes checos antes de ser coronados en el Castillo de Praga.

Camino Real de Praga
Corona en el suelo indica el Camino Real en Praga

Si visitas el Castillo de Praga fíjate bien por que en la plaza central, podrás ver un gran candelabro que data del año 1867 con ocho brazos. Ese gigante y hermoso candelabro, en ocasiones especiales, también es encendido de forma manual por uno de los faroleros de Praga.

Durante el auge del uso del gas, allá por 1927, la ciudad llegó a tener hasta 140 faroleros que encendían las luces de las farolas de toda la ciudad. Eran personajes típicos y muy queridos en Praga. Cada iluminador tenía a su cargo hasta sesenta lámparas dentro de su distrito y debía hacerse cargo de encenderlas al caer el sol. Como dato curioso, entre los faroleros de Praga se encontraba una mujer, Chalupová. La señora siempre iba acompañada su perro y encendía las farolas del distrito de Malá Strana. Esta farolera llegó a ser tan popular que incluso aparece en algunas canciones checas de la época.

Con alrededor de 700 lámparas de gas. Praga está situada en la décima posición de ciudades del mundo en volver a usar este tipo de iluminación en sus calles. La lista va encabezada por Berlín que cuenta con más de 30.000 farolas, seguida por las ciudades alemanas Düsseldorf, Frankfurt, en cuarto lugar se sitúa Londres. En la capital londinense la mayor parte de este tipo de farolas se sitúan frente al Palacio de Buckingham y en la zona de Hyde Park.

Si estás por Praga en esa época no dejes de ir a ver, charlar y hacerte un foto con uno de los dos faroleros, son parte de la magia de uno de los sitios más hermosos y emblemáticos de la capital checa.

Recomendación especial. Si quieres; charlar, fotografiar o hacerte una selfie con el Farolero de Praga con tranquilidad y además sin gente, te recomiendo que lo esperes en la primera farola que enciende. Es justo en la plaza Křižovnické nám delante de la iglesia de San Francisco de Asís. Sabrás que es el momento por qué el farolero se espera a que desde la empresa enciendan el alumbrado eléctrico justo ahí. Fíjate en la última farola de la calle Karlova, la que está más pegada al túnel en el paso de peatones del semáforo.

Donde alojarse en Praga

Muchas veces me preguntáis cuales son las mejores zonas o establecimientos para alojarse en lo lugares que visito. Por si sirve, como siempre dejo tres recomendaciones de alojamiento bien ubicados en la bella capital checa.

  • categoría low- cost (desde 25€ x persona) Suelo buscar mucho y elegir lo más económico que pueda encontrar para que mi economía no se resientaeste hostel por su ubicación y precio fue perfecto para alojarme durante mi estancia en Praga. Estuve muy cómodo, súper recomendable si como yo, viajas en solitario.
  • categoría media (hasta de 150€ x habitación doble) Este Hotel ocupa un histórico edificio reformado que data del año 1458. Las habitaciones tienen vistas a la plaza de Wenceslao y al Museo Nacional y está súper bien valorado por sus clientes.
  • categoría lujo (más de 150€ x habitación doble) Si lo tuyo es el lujo y la exclusividad este maravilloso hotelelazo de cinco estrellas es una de las mejores opciones en Praga. Con unas espectaculares vistas poco hay mejor o con mejor ubicación.

Texto y fotografías: Santino Álvarez

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2 comentarios en «El Farolero de Praga»

    1. Santino Álvarez Autor

      Muchas gracias Javier. La verdad que me resultó muy mágica la experiencia de poder ver esto. Es muy amable. Eso sí, recuerda buscarlo antes de que empiece en la primera farola, luego se forma tal nube de gente que resulta imposible acercarse.

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