Entre pirámides y prejuicios: La experiencia de viajar como gay en Egipto

Egipto es un crisol de culturas, donde las pirámides y los templos milenarios se alzan majestuosos y el río Nilo serpentea a través del desierto creando un manto verde lleno de vida.

Sin embargo la experiencia de viajar como una persona abiertamente gay a la tierra de los faraones puede ser, además de complicada, tan desafiante como fascinadora e incluso, a veces, convertirse en un verdadero problema.

Egipto Gay

En este artículo, además de contarte algunas de mis vivencias voy a darte unas pautas para ayudarte con tus miedos sobre este maravilloso destino turístico.

Expectativa contra realidad

A medida que iba explorando las maravillas del antiguo Egipto y me sumergía más y más en la actual cultura del país, me encontré enfrentado a duras realidades sociales y legales que desconocía totalmente y que sin duda no coincidían, para nada, con mis expectativas viniendo de un lugar tan abierto como es España, donde nací y habitualmente resido. Cosas que me hicieron replantearme si realmente es seguro viajar a Egipto siendo gay.

Aunque parezca mentira, tengo que reconocer que antes de viajar a Egipto no me había informado en absoluto en sobre cómo estaba el tema gay en el país. No creas que fue por dejadez o que no me importe, el motivo real es que la selección de los destinos que elijo para mis viajes los definen otras cosas que nada tienen que ver con mi orientación sexual.

Vista panorámica de Asuan Isla Elefantina
Vista Panorámica de Asuán y el río Nilo (Egipto)

Aunque si te soy sincero, vivo en el mundo y obviamente me entero de las noticias y algo había oído. Sabía que Egipto no es un país precisamente LGTBQ+ friendly. Al principio incluso tenía un poco de miedo y preocupación debido a las percepciones sobre las actitudes hacia la homosexualidad en el país.

Ahora, después de estar viajando por la tierra de los faraones durante 14 días y conociendo algo más del verdadero Egipto, ya tengo un poco mas de información y mi propia visión sobre ello. Visión que hoy te voy a contar en este artículo y que está basada, única y exclusivamente, en mi experiencia personal, que también tengo que decirte, ha sido mucho más fácil y acogedora de lo que nunca hubiese imaginado.

Mi experiencia viajando como hombre gay en Egipto

Durante mi viaje, totalmente por libre por Egipto, tuve la oportunidad de vivir cientos de experiencias. Viajar en solitario da la opción de abrirte más dando oportunidad a la gente de que se acerque a ti. También, el hecho de no tener tiempos marcados y tan justos como en los tours organizados, pues me permitió entablar interesantes conversaciones con personas locales, que en mi caso, la mayoría de esas conversaciones, fueron con hombres.

Lo primero que me gustaría hacer antes de continuar con el artículo es desmentir algunas cosas que, estando en Egipto, pude leer buscando información sobre turistas gais que hubiesen visitado el país con anterioridad y lo hubiesen documentado de alguna manera. Aunque existe poco sobre el tema, es así como llegué a encontrar cosas escritas por un joven y reconocido influencer de la comunidad LGTBQI+ con miles de seguidores en sus redes sociales, y del que no voy a decir el nombre para no darle publicidad. Cosas como «Egipto, un infierno si eres gay” y otras peores dirigidas directamente contra la población que no quiero reproducir pues me parecen un insulto hacia las personas egipcias que he conocido y que tan bien me han tratado.

Pero claro, como sabes, cada uno tiene su propia vivencia y ni quiero ni debo juzgarle. Lo que le pasa a cada uno o la percepción que tiene depende mucho del tipo de viaje, del viajero y por supuesto de la actitud de esa persona para afrontar las situaciones.

Hay gente que se piensa que toda la sociedad, sin importar donde se esté, tiene que entender y aceptar su forma de vida y nada más lejos de la realidad. Si estas en otro lugar y aunque no lo compartas, tienes que respetar las normas, «sus normas». Lo mismo que tiene que hacer la gente cuando viene a tu lugar.

Tienes que darte cuenta de que la gente con la que nosotros, los turistas, podemos llegar a tener contacto, no son los gobernantes o las personas que dictan y marcan las leyes, sino que es la gente del pueblo. Lo más probable es que las actuaciones de esas personas sean fruto de la educación, la represión y sobre todo por el desconocimiento de la libertad sexual que no tienen y en las que por suerte, a nosotros, sí que nos han instruido. Como te imaginaras por ese motivo les provoca rechazo todo lo que está fuera de su “normalidad conocida» y que consideran contrario a la naturaleza de sus enseñanzas.

Igual que no se deben juzgar hechos pasados con la mentalidad actual, no puedes juzgar personas que han sido educadas en otras culturas y bajo otras normas. Realmente su reacción ante estas cosas no les hace culpables si no que, como nosotros, son víctimas. En vez de atacarlos y despotricar como un poseso por ello, sencillamente podrías intentar ayudarles a entender que existe otro «mundo real» que no les han contado y del que tú, formas parte.

Homosexualidad y Egipto

La homosexualidad en Egipto, puesto que no ninguna ley que lo prohíba expresamente, es técnicamente legal, aunque las normas sociales que definen las actuaciones ‘correctas’ se convierten en ley suprema que establece los castigos a los ‘desviados’ de la moral pública. Los tribunales egipcios, como se hacía en España hasta no hace mucho, utilizan otras leyes para perseguir la homosexualidad como las que regulan el ‘libertinaje’ para procesar a las personas homosexuales con absurdos cargos como ‘desprecio de la religión’, ‘inmoralidad sexual’ o ‘prostitución masculina’.

Pero no tenemos que irnos muy lejos para ver cambios importantes en leyes y en la sociedad. En España, en los últimos años, se ha experimentado una importante evolución legislativa en relación con la comunidad LGTBiQ+ y se pasó de tener campos de concentración para la reeducación de varones homosexuales en 1966, a la despenalización de la homosexualidad en 1979, legalizar el matrimonio igualitario en 2005, hasta llegar a la aprobación de leyes contra la discriminación y a favor de la identidad de género. Como ves el país ha avanzado significativamente en la protección de los derechos de las personas LGTBI+ y aún así, a pesar de todos estos avances, existen desafíos en la lucha por la plena igualdad y la inclusión.

Ahora que tengo un conocimiento más profundo de la situación de represión y persecución que vive la comunidad en Egipto, puedo decirte abiertamente que si se respetan las normas, tú, como viajero gay, no vas a tener ningún problema. Otra cosa es que quieras visitar el país bajo estas condiciones.

Durante todo el tiempo que duró mi viaje a Egipto, en ningún momento sentí rechazo o desprecio y los encuentros con personas locales siempre fueron cálidos y acogedores, llenos de una curiosidad mutua. De hecho la gente estaba más interesada en compartir su rica cultura y aprender sobre la mía que en juzgar mi orientación sexual. Y eso que yo soy una persona que desde siempre he vivido sin aparentar nada, nunca me he escondido e incluso siempre he considerado que soy un hombre al que se le nota que es gay.

Primer contacto con el Egipto gay

A pesar de que la homosexualidad es un asunto muy complicado en Egipto, para mi sorpresa, fue casi nada más pisar tierra egipcia, en Abu Simbel, donde descubrí la auténtica realidad del país sobre este tema.

Recuerdo que estaba bastante cansado del viaje. Había estado viajando durante toda la tarde/noche y después de cuatro vuelos; Valencia/ Múnich – Múnich/El Cairo – El Cairo/Asuán y por último Asuán/Abu Simbel donde a las 09:30h de la mañana, por fin llegué a mi destino. Salí del aeropuerto y previo regateo, tome un taxi que me llevó directamente hasta mi alojamiento. Sin embargo, en vez de quedarme a descansar y dejar la visita al templo para la mañana siguiente mientras amanecía como sugería mi anfitrión, pensé en que eso es lo que haría todo el mundo y como no me gustan las aglomeraciones turísticas, preferí comenzar con las visitas, ya que solo iba a quedarme una noche y tenía que aprovechar bien el tiempo.

Así que con ese cansancio acumulado a media tarde, mientras exploraba los impresionantes templos que conforman el recinto de Abu Simbel dedicados; uno a Ramsés II y otro a Nefertari, a los que había llegado a pie después de caminar los cerca de 3 kms que los separaban de mi alojamiento en el centro, ya no podía más y tuve que hacer un alto para descansar.

Templo Nefertari en Abu Simbel
Fachada Templo Nefertari Abu Simbel (Egipto)

Decidí tomar un refresco y un snack para combatir el calor y reponer fuerzas en un cercano café. No sé el motivo, pero cuando viajo me olvido de beber y hasta de comer.

Estaba sentado disfrutando del refrigerio cuando de repente me encontré charlando con un joven egipcio que se encontraba a escasos metros de mí, sentado en un banco en uno de los laterales del local.

El hombre, que por cierto me resultaba bastante atractivo, lucia un desgastado pantalón vaquero y una camisa azul con pequeños dibujos de motivos florales desabrochada hasta el tercer botón y que dejaba entrever su delgado aunque fibrado cuerpo color lechoso.

Su cabello, de color negro, cortado en perfecto degradado desde cero en la nuca hasta un poco más largo en lo más alto, dejaba caer unos simpáticos mechones sobre su frente que le daban un toque rebelde. La verdad que el chico se veía bien hermoso y arreglado. El conjunto combinaba perfectamente con el tostado tono de la piel de su cara en la que se dibujaban, además de una bonita sonrisa, algunas arrugas gesticulares junto a otras de menor tamaño aunque mas profundas, producidas imagino, por la cantidad de horas pasadas bajo el abrasador sol sin ningún tipo de protección y que se acentuaban con cada uno de sus gestos al hablar o reírse y que, a mi percepción, le hacían aún más interesante.

Mirando únicamente sus vivaces y grandes ojos, en ese momento hubiese dicho que tendría unos 30 años, aunque al ampliar el foco hacía su cara parecía bastante más mayor. Más tarde averiguaría que tan solo tenía 27 años.

Durante nuestra conversación que comenzó de manera casual (¿o quizás no?) fuimos compartiendo historias sobre nuestras vidas y nuestras pasiones. Me preguntó lo típico en estas situaciones; de donde era, si era la primera vez que visitaba Egipto, que cuanto tiempo me quedaría. También me habló sobre fútbol, de los equipos, de los jugadores… yo solo asentía, ya que son temas en los que saliendo de los más famosos y los equipos de siempre, soy un total analfabeto.

Le seguí la conversación porque me parecía lo normal, vamos lo clásico de cuando estas en un país lejano y lo único que la gente de ahí sabe acerca España es eso, el fútbol, y no quería ser descortés con él. Hasta ahí todo de lo más común, ya que la misma situación, al igual que tú, la había vivido cientos de veces antes en muchísimos lugares alrededor del mundo.

Seguimos charlando durante un buen rato, mientras la conversación avanzaba en seguida comenzaron las miradas cómplices y unas tímidas y picaras sonrisas. En el café, exceptuando al camarero, situado al final de la barra enfrascado en sus quehaceres, estábamos solos. Así que al no haber nadie que nos pudiese oír fue cuando surgió el tema de la sexualidad. No recuerdo bien quien sacó el tema, aunque juraría que fue él, pero noté un pequeño cambio en su actitud. Aunque trató de disimularlo, enseguida percibí una predisposición en su voz y sus gestos a ligar conmigo. Fue algo muy discreto, la gente heterosexual suele decirme que; estas son cosas que solo las personas gais podemos notar. Yo, como buen gay, entendí bien el mensaje y como el chico me gustaba pues continué con el ligoteo. No podía dejar pasar la oportunidad.

El juego continuó y… bueno ya creo que sobran más detalles. Solo puedo añadir que finalmente la historia terminó, como te puedes imaginar, satisfactoriamente para ambas partes.

Turismo Gay en Egipto, discreción contra desafío

Dado el momento que vive el país sobre el tema, la comunidad LGTBQ+ tiene que estar lo más escondida posible y aunque, como en cualquier otro lugar del mundo, hay un alto porcentaje de población gay, todo es súper discreto. Para mí, recién llegado de España, donde ahora se vive una libertad, me supuso un gran choque. En ese momento, al darme cuenta de la suerte que tengo de poder vivir mi libertad, sentí temblores al tener que volver a adaptarme al pasado.

Aunque desde que recuerdo soy gay y como tal he vivido siempre, sin embargo ni lo muestro ni lo escondo. Viajo de igual manera que vivo, con sensatez, y creo que ni mi vestimenta, ni mi forma de actuar revelan ese dato al instante. Suelo ser una persona discreta aunque luego, al hablar conmigo, sí que hay gente que se da cuenta. Así que no sé si fue por mi apertura o predisposición para hablar con la gente que me voy encontrando, pero después de este primer chico, vinieron algunos otros.

A pesar de los desafíos que me suponían esos momentos y aunque no suelo hacerlo, me deje llevar y tuve algunas experiencias más íntimas con algunos hombres egipcios durante mi viaje. Encuentros que, para ser sinceros, fueron tan emocionantes como complicados.

Durante esos momentos de intimidad, pude percibir la gran tensión de mis compañeros. Una mezcla entre liberación personal y precaución social que iba navegando entre el deseo y la gran necesidad de ocultamiento social. Sentimientos que yo había experimentado en un grado mucho menor años atrás, y que ya tenía totalmente olvidados y que volvieron a mi cabeza como oscuros fantasmas del pasado. Me sentí muy triste y me hicieron reflexionar mucho sobre el tema.

Amor prohibido en Lúxor

Otra experiencia memorable fue solo unos minutos de mi llegada a Lúxor, después de dejar la mochila en mi alojamiento y ponerme a caminar. Cuando pasaba por el paseo de la Corniche, que discurre en paralelo al Nilo y a uno de los laterales del Templo de Lúxor, me encontré con un hombre local. Se me acercó por la espalda, como tantos otros a ofrecerme algo que vendía, hacerme de guía o ayudarme por si estaba perdido. La verdad es que no le presté mucha atención y no recuerdo exactamente lo que era, solo recuerdo que a mí no me interesaba. Aunque intente seguir con mis cosas, estaba haciendo fotos del templo, él insistía. Algo que la verdad no me molesta, ya que entiendo que es su trabajo y su medio de vida. En estas situaciones siempre suelo responder con una negativa mientras sonrío. El vendedor, aunque no se va y sigue intentándolo, lo entiende perfectamente, baja su insistencia y mientras yo, relajado, me voy yendo, así que cero estrés.

Pero este hombre no se daba por vencido tan fácil. Al final, después de unos minutos y con tal de ser educado me giré para decirle que NO mirándole a la cara, algo que no debería de haber hecho. En el mimo instante que mis ojos se encontraron con sus ojos, grandes, brillantes, medianamente rasgados y de un color verde oliva oscuro, con una blanca e impresionante sonrisa que iluminaba toda su cara, quedé totalmente cautivado, ya era tarde y no podía dejar de mirarlo. Los hombres egipcios, aún con los rasgos árabes tan parecidos a los de otros países que ya había visitado, tienen una belleza especial, o por lo menos esa es mi percepción.

Es una tontería pero, con el nerviosismo típico de un adolescente en su primera cita, me puse a hablar con él. Su trabajo estaba directamente relacionado con el turismo, y compartió conmigo su profundo amor por la historia de su país. Me sentí tan cómodo a su lado que decidí seguir escuchándole mientras caminábamos siguiendo “mi itinerario”. Realmente tampoco me molestaba su compañía y no tenía nada más importante que hacer en ese momento. Era la primera toma de contacto con la ciudad e intente tomarlo como un gesto de amabilidad y cordialidad egipcia por su parte.

A medida que explorábamos juntos los templos, nuestra conexión iba profundizando y tomando más fuerza. Aunque en ningún momento mencionamos abiertamente nuestra orientación sexual, sentí que había una complicidad silenciosa entre nosotros, una comprensión compartida de las complejidades de vivir en un mundo que no acepta la diversidad. Fue él, el que después de varias horas juntos de charla y risas, quien finalmente se lanzó.

En ese momento paseábamos tranquilos dentro del mágico Templo de las fiestas de Tutmosis III, uno de los templos que componen el enorme recinto de Karnak y hasta donde apenas llegan los turistas por ser uno de los más alejados de la entrada. Así que no había nadie. Pues ahí mismo, entre milenarias piedras talladas, detrás de unas columnas decoradas con infinidad de figuras y con el espíritu del gran faraón como testigo, se giró, me miró, me rodeo con sus bronceados brazos y me dio un largo beso, beso que yo desde luego, también esperaba y como imaginarás, y si no te lo digo, también deseaba.

Mientras me besaba mi pensamiento volaba por encima nuestro visualizando el mágico lugar. Pensaba en que a lo largo de siglos de historia cuantas similares situaciones habrían tenido lugar ahí. Cuantos besos, tan apasionados como el nuestro, se habrían perpetrado en ese mismo espacio. También en que tal vez otro amor prohibido como el nuestro, quizás entre faraones, quizás entre soldados, habría surgió detrás de esas mismas columnas. Durante unos segundos seguí divagando, fue entonces cuando un escalofrío de satisfacción recorrió mi cuerpo. Un momento único que nunca olvidaré.

No podía haber ocurrido en mejor sitio, un lugar emblemático, El Ajmenu, también conocido como Templo de las Fiestas de Tutmosis III, construido por encargado del Faraón Tutmosis III y conmemoraba la fiesta Heb Sed, simbolizando el renacimiento del faraón. Debe ser por eso que yo también me sentí renacido.

Aunque después estuvimos viéndonos durante varios días, fue en nuestro primer encuentro cuando me comentó que su familia era mitad copta mitad musulmana, pero que él era ateo, algo que me resultó curioso y sorprendente, ya que mi percepción era distinta y pensaba, erróneamente, que toda la población egipcia actual era musulmana.

Como dato en Lúxor existe un 40% de cristianos, uno de los mayores porcentajes de esta comunidad en Egipto. La inmensa mayoría de los cristianos egipcios son coptos. La palabra «Copto» es una derivación indirecta del griego Αἰγύπτιος Aigýptios, cuyo significado es sencillamente «egipcio».

Estas son solo algunas de las experiencias que viví en Egipto, en mi caso todas positivas y que me recordaron la importancia de la empatía y el entendimiento que es necesario tener al viajar como persona gay. Encontré momentos de increíble autenticidad y conexión humana que trascendieron las barreras culturales y sociales.

¿Es seguro viajar a Egipto siendo una persona Gay?

Mi viaje a Egipto fue una montaña rusa emocional, una mezcla de asombro y reflexión, de alegría y de gran desafío. Aunque no todo el monte es orégano, no nos engañemos, viajar a Egipto siendo un hombre gay, requiere de un poco de preparación y también consideración especial, dada la cultura, las leyes y las actitudes sociales del país hacia nuestra comunidad, que nunca, nunca hay que olvidar. Por eso quiero dejarte un listado con recomendaciones y consejos importantes a tener en cuenta antes de viajar a Egipto si eres gay.

10 recomendaciones muy importantes que debes saber como hombre gay antes de viajar a Egipto

  1. Legalidad y percepción social: Aunque la homosexualidad no está explícitamente prohibida por la ley en Egipto, existen leyes contra el «libertinaje» o «desviaciones sexuales» que se han usado y se usan para perseguir a personas LGBTQ+. Las muestras públicas de afecto entre personas del mismo sexo, incluso siendo extranjero pueden ser mal vistas y potencialmente llevar a problemas legales y/o de seguridad. Deja eso para el ámbito privado.
  2. Discreción: Te recomiendo encarecidamente mantener un perfil bajo respecto a la orientación sexual en espacios públicos. Esto incluye, si viajas con tu pareja evitar muestras públicas de afecto. Las muestras públicas de afecto entre personas del mismo sexo, incluso siendo extranjero pueden ser mal vistas y potencialmente llevar a problemas legales y/o de seguridad. La discreción puede ayudarte a evitar situaciones incómodas o de riesgo.
  3. Alojamiento: Algunos hoteles pueden ser más liberales o permisivos que otros. Es una buena idea investigar y, si es posible, reservar en hoteles que son conocidos por ser LGBTQ+ friendly o cadenas hoteleras internacionales, donde las políticas tienden a ser más inclusivas.
  4. Uso de las aplicaciones de citas: Las apps de citas pueden ser populares entre la comunidad local LGBTQ+ aunque te aconsejo usarlas con cautela y proceder con precaución. Ha habido reportes de uso de estas apps para tender trampas a hombres gais por parte de las autoridades o incluso criminales para extorsionarlos. Si decides utilizar estas aplicaciones, mantén privada tu información personal y sé cauteloso al organizar los posibles encuentros.
  5. Eventos y espacios seguros: Aunque muy limitados, hay espacios y eventos seguros para la comunidad LGBTQ+ en Egipto, especialmente en las grandes ciudades como El Cairo y Alejandría. Hacer una investigación previa y conectar con comunidades locales en línea puede ser útil para encontrar estos espacios.
  6. Realizar actos en lugares públicos o privados: Si te pillan manteniendo relaciones sexuales con una persona de tu mismo sexo, aunque sea en un entorno privado, es posible que termines en la cárcel. Así que mucho ojo con eso.
  7. La homosexualidad y el islam: El islam ha considerado la homosexualidad incompatible con sus enseñanzas, citando textos sagrados que condenan las relaciones homosexuales. Sin embargo, en las últimas décadas ha habido movimientos dentro del islam que buscan una reinterpretación de estos textos para una mayor inclusión LGBTQ+. Aunque persisten desafíos, algunas comunidades musulmanas promueven la aceptación y apoyo a personas LGBTQ+, reflejando una evolución en las creencias y prácticas dentro del islam contemporáneo. Aun así no te confíes, nunca sabes donde puede estar el enemigo.
  8. La familia, los amigos y la comunidad en general te rechaza por ser gay: En Egipto, la sociedad conservadora, arraigada en valores religiosos, culturalmente ve la homosexualidad como un tabú. La presión familiar para mantener la reputación y el temor al estigma social hacen que muchos oculten su identidad. Además, las leyes ambiguas que permiten la persecución legal y social de personas LGBT+, creando un clima de miedo y opresión. Aunque no siempre es así la mayoría de veces esto lleva a la exclusión y el rechazo por parte de la familia, amigos y comunidad hacia aquellos que se identifican abiertamente como gay en Egipto.
  9. Respeto a las normas culturales: Independientemente de la orientación sexual, es importante para todos los visitantes de cualquier lugar respetar las costumbres y tradiciones locales. Esto incluye vestir de manera adecuada en lugares públicos y especialmente en sitios religiosos, y ser consciente de las normas sociales del país para evitar ofensas.
  10. Cultura y patrimonio: Egipto es un país con una riqueza cultural y patrimonial increíble. Disfrutar de sus maravillas, desde las pirámides hasta los templos y el río Nilo, puede ser una experiencia enriquecedora. Centrarte en el turismo y la exploración de su historia, dejando a un lado la sexualidad, puede ser una manera gratificante de experimentar el país.

Viaja seguro a Egipto

Recuerda, la clave para tener un viaje seguro y placentero como miembro de la comunidad LGTBiQ+ a Egipto o a cualquier otro lugar del mundo, es la preparación. Es vital el conocimiento de las condiciones locales y la adaptación respetuosa a las normas culturales de cada destino. Ten en cuenta que desgraciadamente, en muchísimos países se sigue encarcelando a las personas por el simple hecho de ser homosexuales.

Los últimos días que pasé en El Cairo, como ya me estaba acostumbrando a la forma de actuar y de vestir de los hombres de la comunidad, podía darme cuenta y vi bastantes más personas locales diversas que se mostraban tal cual. También vi un alguna mujer trans e incluso pude cruzar unas palabras con una. Me la me encontré de cara cuando yo entraba a cenar y ella salía de uno de los hoteles de lujo de la plaza Tahrir.

Aunque solo pudimos hablar durante un par de minutos. Me dio tiempo para comentarle lo guapa que era. Ella, sonrió dándome las gracias y me contó algunas cosas como que; aunque su familia vivía en Seis de Octubre, una ciudad no muy lejos de las pirámides de Guiza, llevaba ya unos años viviendo entre Alexandria y El Cairo. Comentamos alguna otra cosa sin importancia y con sonrisas y dos besos nos despedimos. No sé si estaría hospedada allí, pero dado el elevado precio del hotel, si no era así, puedo imaginar, al igual que tú, lo que podía estar haciendo dentro. Recuerda, la doble moral existe en todos los sitios.

Como te digo, he vivido muchas experiencias en Egipto, así que si necesitas ampliar cualquier información sobre algún punto en concreto no dudes en consultarme por privado en mis redes sociales. Me encontrarás en las principales: Facebook, Instragram (en la que últimamente estoy muy activo) y también en X @santinoalvarez

*Por motivos de seguridad para las personas no comparto sus nombres.

Texto y fotografías: Santino Álvarez

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4 comentarios en «Entre pirámides y prejuicios: La experiencia de viajar como gay en Egipto»

  1. Dani

    You are my brother ! I wished you’d invited me to this trip
    You inspire people and the way you write your experiences it shows how companionable you are
    I love you my friend

  2. Flor

    Este es el texto que tenés que mandar para los premios de la CVTB… Jajaja… En serio, impecable.

    Me generó curiosidad y me atrapaste con el relato, me sacó unas cuantas risas y sonrojez también jajaja…

    Sabia un poco cómo era la situación, por un influencer de Argentina conocido como La Faraona jajaja… Imaginate.

    Un beso Santino, me encantó leerte

    1. Santino Álvarez Autor

      Muchas gracias Flor. Me siento bien después de escribir esto y mucho mejor después de leerte. Esto es justo lo que quería escribir cuando empecé en este mundo y que por una cosa u otra pues te vas hacia escribir otras cosas (lo típico hacemos todos) que la verdad no me hacían sentir nada. Sin embargo aquí si, aquí soy yo. 😍

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