En pleno centro de Sevilla, entre bonitas calles adoquinadas y una impresionante e histórica arquitectura, se encuentra el famoso Hotel Alfonso XIII.

El Hotel Alfonso XIII ocupa un singular edificio, construido hace unos cien años con motivo de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 para albergar a mandatarios y dignatarios llegados de muchos países con motivo de dicha exposición. En 1998 este edificio fue declarado Bien de Interés Cultural.
Pero este hospedaje no es solo un refugio de lujo, elegancia y paz, en el centro de Sevilla, sino también el lugar donde se pueden disfrutar de algunas experiencias únicas como el brunch dominical que va más allá de lo común.
Siempre que visito la capital hispalense, aunque jamas he tenido la dicha de poder alojarme ahí, suelo pasarme por el Hotel Alfonso XIII. Me gusta el ambiente tranquilo que se respira tras los muros que delimitan el bonito y cuidado jardín, lleno de palmeras y naranjos, alejado del ajetreo turístico de la ciudad. Cuando mi economía lo permite, entro a tomar algo o incluso comer al restaurante Ena. Este restaurante, que también es coctelería, se encuentra situado en la terraza rodeado de una frondosa vegetación. Destacar el buen trabajo y la amabilidad de todo el staff. Ahí he tomado algunos de los mejores cócteles de mi vida, preparados con estilo, profesionalidad y mucho amor, por mi, ya amigo, Alejandro. Un joven bartender, al que le auguro un gran futuro en ese mundo.
Otras veces he entrado en el hotel al finalizar el día simplemente a tomar una copa o un mojito sin alchool y relajarme en el Bar Americano.


Como ves, cualquier excusa es buena para disfrutar del Hotel Alfonso XIII. La experiencia de entrar en este lugar, tan auténtico, me resulta siempre tan agradable e increíble que por eso quiero compartirla contigo.
El Brunch del Hotel Alfonso XIII
Mi última visita a Sevilla no fue una excepción y decidí nuevamente visitar el Hotel Alfonso XIII. En esta ocasión para disfrutar, una vez mas, del Brunch del domingo, del que hoy voy a hablarte.
Nada más cruzar la puerta del Hotel Alfonso XIII, después de atravesar el jardín de la entrada principal subir la pequeña y preciosa escalinata, te sientes transportado a un mundo lleno de sofisticación y encanto. El vestíbulo, con su inconfundible estilo regionalista andaluz y neomudéjar y sus detalles bien cuidados, ya te da una idea de lo que te espera dentro.
Al dirigirte hacia el restaurante del hotel, que se encuentra al fondo y se llama Restaurante San Fernando, sientes una sensación muy especial e intuyes, con total seguridad, que vas a recibir una gran atención.




El brunch del Hotel Alfonso XIII de Sevilla es un verdadero espectáculo gastronómico. El enorme bufé, situado en un marco arquitectónico incomparable, es un festín tanto para la vista como para el paladar. La variedad y la calidad de los platos es fabulosa. Desde opciones tradicionales de la gastronomía española hasta deliciosos platos internacionales.
El bufé lo componen varias islas distribuidas por secciones; entrantes, primeros, segundos… Cada isla está bien organizada y decorada con muy buen gusto, cuidando hasta el mínimo detalle. Se nota que las personas que trabajan ahí lo hacen con amor y dedicación.
Una de las zonas del brunch que a mi me gusta especialmente es la isla de mariscos frescos y pescados ahumados. Gambas ralladas, camarones, cigalas, ostras, anchoas… todo perfectamente presentado sobre hielo, listo para ser degustado. El sabor es tan fresco que casi se puede sentir la brisa del mar. También me encantan; la sección de quesos con una amplia variedad , y la zona de ibéricos, que ofrece una buena selección de productos locales, acompañados de diferentes panes artesanales.





Para los más golosos, el rincón de los postres es sin duda una auténtica maravilla. Desde tartas, pastelitos, mousses, frutas… hasta una fuente de chocolate, cada cosa es una delicia. Como imaginaras, no pude resistirme a probar un poco de todo. Me sorprendieron especialmente los macarons, ligeros y llenos de sabor, de los mejores que he probado.
Además de la comida, el ambiente del brunch es igualmente encantador. Las mesas del restaurante están dispuestas en los corredores en torno al hermoso patio central del hotel, con lo que desde cualquiera de ellas puedes disfrutar de hermosas vistas. La luz natural, que entra a través de los enormes ventanales, ilumina cada rincón del mágico espacio.
Música en directo
La música en vivo al piano añade un toque extra de sofisticación, creando un ambiente relajante y acogedor. Esta vez, mientras comía, pude disfrutar de varias melodías. Un repertorio bastante conocido como: Carros de fuego, I like Chopin, Bésame mucho o No puedo vivir sin ti, entre otras, que me hicieron disfrutar mucho.
En un momento dado de la comida, uno de los hombres de la mesa contigua a la mía que estaba sentado comiendo con varias personas, que tendría unos 35 años e iba vestido con un llamativo polo rosa, se levantó y se dirigió hacia pianista, al ver la situación intuí que quizas iba a hacerle alguna petición musical. No me equivoque, tras intercambiar unas palabras con el músico y mientras el hombre regresaba a su mesa, comenzaron a sonar los reconocibles acordes de Chiquitita, la mítica canción del famoso grupo sueco ABBA.
Al llegar al lado de sus compañeros de almuerzo, el hombre del polo rosa, se acercó a una de las personas sentadas alrededor de la mesa, la instó a levantarse y la abrazó con mucha ternura mientras la canción llenaba el ambiente. Yo, sin conocer la historia detrás de aquel gesto, imaginé que la mujer; una señora rubia muy arreglada y alegre, de unos 60 años, sería su madre, que la canción podría ser una de sus favoritas y que por algún motivo, quizás una celebración, un momento de superación o simplemente por regalarle un instante épico … pues se la había dedicado. Este pensamiento me hizo recordar a mi madre y no pude evitar que las lágrimas comenzasen a rodar por mis mejillas.
Cuando logré secar un poco mis lágrimas y despejar la niebla de mis ojos, me di cuenta de que no solo los protagonistas de aquel momento especial, que seguían abrazados moviéndose despacio el ritmo de la música, estaban llorando, sino que también las personas de su mesa, incluso otras muchas que llenaban el restaurante, ese momento les había tocado el corazón y a todas se les veía los ojos húmedos casi a punto de llorar u otras como yo que no habíamos podido contenernos, llorando a moco tendido.
Cuando el pianista terminó de ejecutar la melodía, la gente emocionada comenzó a aplaudir. Esos aplausos iban dirigidos tanto al músico por su interpretación como a la pareja protagonista. Este fue, sin duda, un tiempo único que añadió un toque de magia al día de todos los allí presentes y al tranquilo ambiente del lugar.
Tengo que recordar que el servicio, como es de esperar en un lugar de esta categoría, es más que impecable. Los camareros eran atentos y amables, y se aseguraban de que mi copa de cava siempre estuviese llena y que todo estuviera a mi gusto. Cada miembro del personal esta totalmente dedicado a hacer que la experiencia sea inolvidable.
Después de comer tranquilamente, ya casi sobre las cuatro de la tarde, justo antes de que el pianista terminase su sesión, me acerqué y le pregunté si podría tocar algo de Rocío Jurado. Él, muy amable, con amplia sonrisa, me dijo que solo se sabia una. —no importa; la que sepas, le contesté. Nuevamente, su mirada se centró en las teclas del piano y comenzó a interpretar Como una ola.
No tengo ninguna duda de lo que en este punto estarás pensando, exacto nuevamente me puse a llorar conmovido por la emotividad que esa canción tiene para mí y por la interpretación del pianista. Mientras tocaba, yo me quedé de pie a su lado, queriendo quizás de esa manera evitar cualquier distracción que me pudiese llegar del exterior rompiendo la magia. Cuando terminó, le agradecí el momento tan especial que me había regalado con un gran abrazo.


Grandioso final
Aún emocionado volví a mi mesa, pasé unos minutos asimilando lo vivido y después pedí la cuenta, pague los 65 €, que es el precio del brunch incluido cava ilimitado y comencé a recoger mis cosas para irme. No sé si fue casualidad, pero justo en el momento que me levantaba para marcharme, comenzó a sonar My Way, otra de mis canciones favoritas.
Como sabes, esta canción resalta la autenticidad y el coraje necesarios para seguir el camino propio, pese a los desafíos y críticas. Aunque me apetecía quedarme a escucharla, preferí continuar caminando sin mirar atrás. Durante un lapso de tiempo aún pude seguir oyendo la música, que iba bajando intensidad a medida que me alejaba atravesando el vestíbulo dirección a la salida. Fue solo, cuando la puerta de cristal automática de la entrada principal se cerró tras de mí que, deje de oírla, dejando así, encerrada para siempre, la magia dentro del Hotel Alfonso XIII. Ese momento sin duda le otorgó a la experiencia un grandioso final, digno de una gran película al más puro estilo del cine clásico del Hollywood de hace un siglo, muy acorde al lugar.
Disfrutar de brunch dominical en el Hotel Alfonso XIII de Sevilla es una experiencia que combina perfectamente el lujo, la gastronomía y el buen ambiente. No es solo una comida más, es una celebración del buen vivir en uno de los entornos más exclusivos y elegantes de la ciudad.
Si alguna vez tienes la oportunidad de visitar Sevilla un domingo, no te pierdas este extraordinario evento al que puedes acudir desde las 13.00 h. Eso sí, no olvides reservar, pues normalmente siempre están todas las mesas ocupadas. Te aseguro que, al igual que yo, te irás con recuerdos deliciosos y una gran sonrisa de satisfacción.
Aunque no es el mismo pianista del Hotel Alfonso XIII, aquí te dejo una fantástica versión al piano de la canción My Way para que puedas sentir un poco de la magia que yo sentí en aquel momento.
Si necesitas ampliar cualquier información sobre algún punto en concreto no dudes en consultarme por privado en mis redes sociales. Me encontrarás en las principales: Facebook, Instragram (en la que últimamente estoy muy activo) y también en X @santinoalvarez
Texto y fotografías: Santino Álvarez



Maravilloso , iremos en cuanto se pueda, muuuuchas gracias un saludo
Os encantará Blanca. Gracias a ti por leerme. Saludos
Buenos días, desde que página se puede reservar para El brunch del domingo 16/8 ,ya fui hace un par de años y lo reserve a través de una página pero no la encuentro
Si me..pueden informar
Gracias
Hola Domingo, lo primero agradecerte que hayas leído mi artículo. Respecto donde reservar para el brunch decirte que acabo de llamar al hotel y puedes hacerlo tanto vía telefónica como online en la misma web del hotel. También me han dicho que ahora en agosto el brunch está cerrado por temporada y que vuelven más o menos a mediados de septiembre. Saludos.