Abu Simbel, la última obra Faraónica del Egipto moderno

Abu Simbel es, después de las pirámides de Guiza, quizás uno de los lugares más famosos y conocidos de Egipto.

Un lugar fascinante y misterioso que despierta tanto asombro como admiración y que recuerda el gran legado histórico y cultural, dejado por la antigua civilización egipcia.

Templo Ramsés II Abu Simbel Egipto

Mi viaje a Egipto no podría haber empezado de mejor manera. Por temas de tiempo y logística, decidí recorrer la tierra de los faraones, como lo hacen las aguas del río Nilo, de sur a norte y comenzar visitando el conjunto arqueológico de Abu Simbel. Además tuve la suerte de poder verlo perfectamente incluso antes de tomar tierra, desde el aire, con tan solo asomarme a la ventanilla del avión, ya que mi vuelo, como puedes ver en la imagen, pasó muy cerca.

Vista Aérea Templos Abu Simbel
Vista aérea templos Abu Simbel (Egipto)

No se si lo sabías pero estos famosos templos, aunque parezca mentira, no siempre estuvieron situados en el mismo emplazamiento. En este artículo voy a descubrirte, además de esta, otras curiosidades sobre los mundialmente conocidos templos de Abu Simbel.

Origen del nombre Abu Simbel de Egipto

La primera curiosidad es acerca de su nombre. Muchas personas, incluido yo mismo, tenemos en la cabeza la errónea idea de que este antiguo complejo de templos desde que lo construyeron tuvo el nombre de Abu simbel, pero tengo que decirte que no es así. Fue durante la época dorada de la egiptología, cuando un joven egipcio les descubre a varios extranjeros entre los que se encuentra un explorador suizo llamado Johann Ludwig Burckhardt, una colosal cabeza semi oculta bajo las arenas del desierto, donde el joven y sus amigos, juegan desde niños.

Interior Templo Ramsés II Abu Simbel lleno de arena
Interior templo Ramsés II aún con arena

Burckhardt, regresa a Europa y comparte su hallazgo con su colega Giovanni Belzoni, quien decide viajar al lugar en 1815 con el firme objetivo de explorar la zona. Aunque este hallazgo se extiende rápidamente y despierta la fascinación de otros egiptólogos, quienes rápidamente se desplazan hasta el país y adentran en una búsqueda para encontrar los tesoros de la antigüedad enterrados bajo las dunas.

A pesar de que no resultó una tarea sencilla, con el tiempo y entre todos, consiguieron desenterrar un gigantesco templo lleno de joyas talladas en la roca. Sin embargo, como era común en los exploradores de la época, Belzoni se llevó consigo todos los objetos de valor que pudo transportar.

Aunque el nombre original del conjunto sigue siendo un misterio, el complejo monumental es bautizado con el nombre Abu Simbel, en honor al joven egipcio que compartió su descubrimiento con el mundo. De esta manera y por casualidad, el joven Abu Simbel encontró la tan ansiada eternidad, que hasta ese momento era cosa de pocos, o más bien solo de uno, el faraón.

Muy cerca de la ubicación del complejo, que se puede visitar hoy en día, se creó un pequeño asentamiento para alojar a los trabajadores y sus familias durante el tiempo que duraron las obras realizadas. Ese asentamiento, con los años fue creciendo y debido a la creciente demanda turística en la actualidad, además de población local, alberga; un aeropuerto, restaurantes, hoteles, mercados, tiendas de souvenirs, complejos turísticos… y se le conoce por el mismo nombre.

Panorámica Abu  Simbel Pueblo
Panorámica pueblo Abu Simbel, al fondo los monticulos de los templos

Historia de los Templos de Abu Simbel en Egipto

Estos templos fueron excavados en la roca por orden del faraón Ramsés II durante su reinado para celebrar su triunfo en la batalla de kadesh. El templo principal, dedicado al mismo Ramsés II, es el más grande que este faraón construyó en tierra Nubia. Mientras que el otro templo, aunque igual de imponente, es un poco más pequeño y honra la memoria Nefertari, su primera esposa. Único en Egipto dedicado a la esposa de un faraón.

Ambos templos están situados en la orilla occidental del Nilo, al sur de Egipto, cerca de la frontera con Sudán. Sin embargo, como te decía al principio, cabe destacar que su ubicación no ha sido siempre la misma.

Fachada Templo RamsesII Abu Simbel
Fachada templo Ramsés II en Abu Simbel

La construcción de los templos duró aproximadamente 20 años y tenía como finalidad impactar a las comunidades vecinas del sur, al mismo tiempo que consolidaba la influencia de la religión y el poder de los faraones en la región.

Estas fastuosas construcciones cumplieron con creces su propósito durante el apogeo de la civilización egipcia. Desgraciadamente, con el declive de esta, los templos cayeron en el olvido y gradualmente fueron engullidos, casi totalmente, por la arena del desierto.

Construcción de la presa de Asuán

Durante siglos, el Nilo experimentaba a menudo inundaciones que depositaban valiosos sedimentos, convirtiendo las tierras cercanas en una fértil llanura ideal para la agricultura. Sin embargo, dada la imprevisibilidad de estas crecidas que llevaba a la pérdida total de cosechas o en otros momentos a graves sequías, provocando hambrunas, se consideró necesario construir una presa para regular las inundaciones y de esa forma lograr tener siempre agua y proteger las tierras de cultivo.

Bajo el protectorado británico se inició la construcción de la presa en Asuán en 1899, completándose en 1902 con un diseño inicial poco ambicioso. No pasó mucho tiempo cuando se evidenció su inadecuación, lo que llevó a aumentar su altura hasta en dos ocasiones, una en 1912 y la siguiente en 1933 .

Cuando en 1946, la presa estuvo nuevamente al borde del desbordamiento, se decidió no aumentar su altura una vez más, sino que lo mejor sería construir una segunda presa río arriba, a unos 8 kms. Esta nueva presa, además de regular las crecidas, proporcionaría la energía eléctrica suficiente para dar servicio a la mayor parte del país.

No obstante, esta mega construcción, planteaba un gran dilema ya que al construir la presa se formaría un gigantesco embalse que inevitablemente sumergiría una gran cantidad de tesoros del antiguo Egipto ubicados en tierras nubias, incluidos los impresionantes templos de Abu Simbel. Ese embalse, uno de los más grandes e importantes del mundo, hoy en día es conocido como el lago Nasser, nombre que recibe de Gamal Abdel Nasser, presidente de Egipto por aquel entonces.

Para preservar los principales monumentos al sur de la presa, Sudan y Egipto iniciaron una campaña, sin precedentes, pidiendo ayuda al mundo para recaudar fondos. Campaña que obtuvo muy buena respuesta por parte de la comunidad internacional. Se conformó entonces un consorcio internacional de arqueólogos, técnicos y expertos liderados por la UNESCO que con la financiación de 50 países comenzó a desarrollar algunos planes de rescate.

Una de las propuestas más destacadas y que llamó mucho la atención fue la presentada por el productor de cine irlandés, William MacQuitty. Su idea consistía en conservar los templos en su ubicación original, construyendo una represa alrededor de ellos que contuviera agua, manteniendo dentro el nivel al mismo nivel que el del río Nilo. Se podrían habilitar galerías a diferentes profundidades para que los visitantes pudieran admirar los templos. MacQuitty imaginaba que con el tiempo, la energía nuclear reemplazaría a la hidráulica, lo que significaría una reducción en la cantidad de agua acumulada en la presa. Esto permitiría que los templos volvieran a emerger a medida que el nivel del agua disminuyera. La verdad que la idea me parece que tenía bastante sentido y creo que hubiese sido una muy buena opción.

Pese a que esta propuesta fue tomada en serio y el proyecto elaborado con detalle y siendo considerada como la mejor solución, en términos de conservación de los templos, hubo otras ideas interesantes que también llamaron la atención. Como la de elevar todo el complejo sobre un conjunto de cabrias (las cabrias son una especie de construcciones en forma de trípodes). En última instancia, todas las propuestas fueron descartadas y se optó por una solución diferente.

La decisión final fue la de trasladar la mayor cantidad posible de templos. «Una locura imposible de llevar a cabo económicamente», como lo calificaron muchas personas cualificadas del momento. A pesar de ello, en una carrera contra reloj, se desmontaron meticulosamente, pieza a pieza, algunos de los templos más importantes, para luego volver a ensamblarlos en nuevas ubicaciones a salvo de la creciente agua de la presa. Esta fue la suerte que corrieron, entre otros, los templos de Kalabsha, Kertassi y Bet el-Vali, trasladados a una isla cerca de la presa.

También el conjunto de templos de Filae que puede ser admirado hoy en la isla de Agilkia. Otros templos, como los de Dendur (The Metropolitan Museum of Art) y Debod, fueron enviados, respectivamente a Nueva York y Madrid, como gesto de agradecimiento del gobierno egipcio hacia estas ciudades por la ayuda brindada.

Lamentablemente, muchos otros templos terminaron sumergidos, a la espera de que se algún día se desarrolle una tecnología que permita rescate de una forma que sea económicamente viable.

El traslado de los Templos de Abu Simbel

Los templos de Abu Simbel no escaparon a este destino y en junio de 1963 se tomó la decisión definitiva; cortar los templos en grandes bloques. Cada uno de estos bloques, que pesaba alrededor de veinte toneladas, sería trasladado hasta un emplazamiento lo suficientemente elevado que protegiera los templos de las aguas del embalse que se estaba formando por la presa. No podemos llegar a imaginar lo que supuso ese trabajo en aquella época en la que aún no disponían de la moderna maquinaria que tenemos hoy en día y que les hubiese facilitado tanto la labor.

El puesta en marcha del salvamento comenzó en 1964. En primer lugar, se necesitaba una cuidadosa evaluación del sitio y un estudio detallado de la estructura de los templos para garantizar su integridad durante el traslado. Se formó un equipo internacional de arqueólogos, ingenieros y expertos en conservación para llevar a cabo esta monumental tarea.

Una vez con todos los estudios hechos y antes de comenzar la faraónica obra, se llevaron a cabo una serie de trabajos preparatorios.

En primer lugar, se construyó un dique de contención frente a los templos para evitar que las aguas pudiesen llegar inesperadamente durante las obras de rescate. Luego se cubrieron las fachadas, de los dos templos, con toneladas de arena, como cuando fueron descubiertos, con el fin de protegerlos de la posible caída de piedras al desmontar la montaña. También se excavó un túnel recubriéndolo de acero que penetraba en el interior de los templos, permitiendo el acceso desde la parte trasera, durante el desmantelamiento de las fachadas.

Con el objetivo de aligerar la carga sobre los templos, se construyeron enormes cúpulas, con decenas de vigas de carga, que asumían esta función, reduciendo así la cantidad de roca necesaria. La cúpula que cubría el gran templo, dedicado a Ramsés II, tenía una envergadura de unos sesenta metros y una altura de veinticinco metros, convirtiéndose en la mayor bóveda portante de su época.

El desmontaje de los templos fue una operación delicada ya que requería una precisión y un cuidado extremos. Los bloques de piedra se cortaron con precisión milimétrica para garantizar que pudieran ser reconstruidos sin perder su forma original.

El proceso de desmantelamiento comenzó con los bloques superiores de las fachadas, seguidos por las piezas de piedra de los techos de los templos, y finalizó con los bloques de las partes inferiores.

La colocación de los bloques se llevó a cabo en orden inverso. Sin embargo, solo una pequeña cantidad de bloques pudo ser trasladada directamente desde el antiguo emplazamiento al nuevo. La mayoría tuvo que ser almacenada durante largos periodos en áreas especialmente preparadas para este fin. Los bloques fueron meticulosamente numerados para asegurar que ocuparan exactamente la misma posición que tenían originalmente. Durante el período de almacenamiento, se les sometió a preparación y restauración para su colocación final.

El transporte de los bloques fue un desafío logístico monumental. Se utilizaron grúas, camiones y trenes especialmente diseñados para llevar los bloques desde las canteras hasta la nueva ubicación de los templos.

El proceso de ensamblaje de los templos en su nueva ubicación fue igualmente complejo. Cada bloque fue colocado cuidadosamente según el diseño original, utilizando técnicas de ingeniería avanzadas para garantizar su estabilidad y durabilidad. El proceso de reconstrucción tomó varios años, durante los cuales se aprovechó y se realizaron meticulosas labores de restauración y conservación.

Para unir y rellenar cada pieza en su nuevo emplazamiento, se preparó un mortero compuesto por polvo de piedra arenisca y un colorante que coincidía con la tonalidad de los bloques, así como cal viva y cemento blanco como agente compactante.

Hubo que seguir haciendo estudios para que una vez los templos estuviesen totalmente reconstruidos mantuvieran una situación lo más fiel posible a la original. Su nueva ubicación se encuentra a tan solo a 200m de la anterior y tiene una elevación, sobre ella, de 65m.

Plano que muestra la antigua localización de los Templos de Abu Simbel
Plano con la ubicación original de los Templos Abu Simbel

Alineación Solar de los Templos de Abu Simbel

La perfecta orientación de Abu Simbel permitía que dos veces al año, con una precisión matemática, los rayos del sol penetrasen en el templo hasta llegar al santuario, ubicado en lo más profundo del templo. Estos rayos iluminaban las estatuas de Amón, Ra y Ramsés, dejando solo en penumbra la cara del dios Ptah, posiblemente intencionadamente, ya que se le consideraba el dios de la oscuridad. Este fenómeno ocurría específicamente el 21 de febrero, día del nacimiento de Ramsés II, y el 21 de octubre, día de su coronación.

Santuario Templo Ramsés II Abu Simbel dedicado a Amón, Ra y Ptah
Santuario Templo Ramsés II

Aunque como te digo este tema fue muy considerado por los ingenieros durante el traslado del templo, debido a un mínimo error, en la ubicación del templo y/o al desplazamiento acumulado del Trópico de Cáncer en los últimos 3.280 años, estos dos factores se han desplazado un día. Ahora, los eventos ocurren más cercanos al solsticio de invierno, por lo que el fenómeno tiene lugar el 22 de octubre y el 22 de febrero, respectivamente. Esto significa que sucede 60 días antes y 60 días después del solsticio, respectivamente. Aunque con un día de retraso, el sol sigue honrando la gloria del gran faraón en Abu Simbel.

Te recomiendo este documental en el que verás todo lo que se hizo para cambiar la ubicación de los templos de Abu Simbel y algunos otros. Súper interesante y que deja claro el descomunal esfuerzo humano y económico que se hizo.

Finalmente, en 1968 (casualmente el año de mi nacimiento) los templos de Abu Simbel fueron reinaugurados en su nueva ubicación, donde continúan asombrando a visitantes de todo el mundo con su magnificencia y esplendor.

La historia de Abu Simbel no solo es un relato de la grandeza del antiguo Egipto, sino también un testimonio asombroso de la ingeniería humana y la determinación en la preservación del patrimonio cultural.

El traslado de Abu Simbel no solo salvó este tesoro histórico del olvido o la destrucción, sino que también demostró el poder de la colaboración internacional y la capacidad humana para superar desafíos aparentemente insuperables en la preservación del patrimonio cultural de la humanidad.

Exterior Templos Abu Simbel
Primeros visitantes despues del traslado Templo Ramsés II

Reconocimiento

El éxito de esta monumental empresa nunca hubiese sido posible sin el consenso y la colaboración internacional. Gracias a los numerosos países que contribuyeron con fondos, expertos y recursos técnicos para llevar a cabo el traslado, entre ellos; España, Francia, Suiza, Italia, Alemania, Estados Unidos, Reino Unido, Japón, Países Bajos, Canadá… hoy podemos disfrutar de esta maravilla de la antigüedad.

Y así fue como, después de tres mil años, el hombre volvió a trabajar en pro de la gloria del gran faraón Ramsés II.

Sin duda, los templos de Abu Simbel son visita obligada si visitas Egipto.

Santino Alvarez Interior Templo Ramsés II Abu Simbel
Yo en el interior del Templo de Ramsés II

Texto y fotografías: Santino Álvarez

*Todas las imágenes de los trabajos realizados en el traslado de los Templos Ramsés II y Nefertari de Abu Simbel que aparecen en este artículo para ilustrar el texto, son capturas de pantalla realizadas por mi del documental del que un poco mas arriba he dejado el enlace y que recomiendo que veas.

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